Habitación 113
Sueño con volver a esa habitación. Aunque un poco pequeña y con goteras en el lavabo, la ventana al paraíso la convierte en única.
Noche tras noche evitó mi sueño, pese al cansancio. El juego de las hojas y ramas a merced del viento, los suaves cambios de tonalidad, tamizados por el visillo que a su vez danza expulsando los restos del cigarrillo, me condujeron inescrutablemente a la necesidad de compartirlo.
Percibí las caricias en mi piel, el aliento en mi nuca de tu abrazo. Mientras yo, absorta, volaba enredada en los tallos.
Preferí pasar horas perdida en ella, a pasarlas junto a tí.
La ilusión, es más cómoda que la incertidumbre, cuando el deseo corta la respiración, preferimos la incógnita a la negativa...
La inmovilidad, que evita dar un paso al frente, te mantiene en el sueño, y rompe cualquier posibilidad de obtener respuestas...
Volveré a la habitación 113, ojalá pueda ser junto a tí.
Natacha Marlo