Bulos que corren como bulanicos.
No hay mayor delito que matar un alma
con falsedades que sólo satisfacen al inseguro,
que se alimentan de la sangre de otro para ser
admirado por bobos que creen sin ver.
Miserables los que se apartan sin contrastar
por lo que otros murmuraron.
Lastimosos los que se sienten heridos por sus
propias debilidades osando culpar a otro.
¿Querer? En ninguno de los casos es querer.
Siempre hubo blancos fáciles por callar y seguir
adelante, por no saberse defender, por sentirse
agotados ante tanta sinrazón.
Siempre habrá tiempo para desollar al que
menos motivo dió.
Natacha Marlo
