De la aridez, surge una brizna en la umbría.
La sed de fulgor arrambla hacia la luz, cual polilla,
extirpa con lentitud las púas, las disuelve en ambrosía,
no puede ser perpetuo el calvario,
que ni se atrevió a germinar.
Avanza hacia el destello que ahora te acoge, porque
amar, si no te amas, ingenua tú,
no es correspondido,
ni merecido para ninguna de las partes.
No si la piel que nos cubre, no es tan deseada por tí
como la ajena.
Natacha Marlo
(Fotografía: Segundo Premio Paso del Zute 2026)
Gracias Minuca.
